El departamento ya sufrió cinco ataques, superando a otros departamentos como los cuatro casos de Itapúa, además de Canindeyú y San Pedro por parte de las organizaciones criminales que aplican tácticas paramilitares para sitiar una ciudad, superando en fuerza y fuego a la Policía Nacional, sembrar el terror entre sus habitantes y alzarse con un botín millonario.

El Cangaço Tradicional es una modalidad de robo que data del Siglo XIX a XX en el Brasil, en el que las gavillas robaban a los ricos, mientras sometían a toda la población al terror. En la actualidad, los del Nuevo Cangaço lo realizan para robar bancos y a las empresas transportadoras de valores.

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Perjuicio. Además de la pérdida de los billetes, que es el botín perseguido por las gavillas, los destrozos que dejan son cuantiosos

De esa manera, el departamento se convirtió en el objetivo principal de la diversificada actividad delictiva, entre ellas el robo a entidades bancarias y transportadoras de caudales, además de ser la ruta del narcotráfico o el tráfico internacional de armas.

Los golpes fueron perpetrados en localidades con alta producción en el campo, con grandes cooperativas, inversiones millonarias y flujo de divisas, sumada a la actividad comercial en Ciudad del Este, que hacen que la región esté constantemente en la mira de las organizaciones criminales, atendiendo a los informes de inteligencia de la Policía Nacional.

La ubicación geográfica de sus objetivos también aparece en medio de varias rutas de escapes, que conectan el sur de Alto Paraná, con Itapúa, Caaguazú y Caazapá, entre sectores despoblados y boscosos, así como la proximidad a la frontera con Brasil y Argentina, que tiene como límite natural al río Paraná.

EVOLUCIÓN EN EL TIEMPO. Los asaltos tipo comando con uso de explosivos han evolucionado desde el histórico golpe a Prosegur en 2017 hasta una reciente y agresiva seguidilla de ataques a sucursales bancarias en distritos del sur del departamento entre 2024 y 2026. Las autoridades de los diferentes gobiernos no pudieron frenar a las organizaciones criminales.

En ese contexto se produjo el último golpe en la madrugada del 16 de junio pasado, una gavilla de aproximadamente 20 marginales tomaron el centro urbano de Santa Rita, por unos 15 minutos, para alzarse con cerca de 3 mil millones de guaraníes.

Para el efecto, atacaron con explosivos y ráfagas de fusiles los locales de Banco Familiar, Banco GNB, Santa Rita Cambios y ueno bank. Los marginales consumaron dos explosiones en los dos primeros mencionados, antes de huir con el millonario botín.

Dos de los vehículos utilizados para el escape lograron cruzar de sur a norte el departamento, cuyos ocupantes lo incineraron cerca del Lago Itaipú en Hernandarias. Se desconoce si los autores cruzaron al Brasil o fue apenas una estrategia para despistar a los investigadores de la Policía y la Fiscalía.

Para evitar una reacción rápida de la Policía Nacional, incendiaron dos vehículos en los accesos al centro urbano, arrojando clavos miguelitos, en los mismos sectores, para evitar el paso de las patrulleras que eventualmente puedan desplazarse a auxiliar a los escasos agentes de la comisaría local, que fueron rebasados.

Los marginales robaron un fusil Galil de la Policía Nacional y una pistola a un agente que fue tomado de rehén para evitar la reacción de los otros tres que estaban en una patrullera custodiando los bancos.

GOLPE MÁS RECIENTE. Este mismo año, el 26 de febrero pasado, en un golpe similar una gavilla se alzó con un importante botín de la sucursal de Banco Sudameris, de Naranjal, localidad ubicada a escasos 40 kilómetros al sur de Santa Rita. El caso todavía sigue en investigación, a pesar de que hubo algunos procesados en prisión.

Esa madrugada, un grupo de entre 15 y 20 hombres fuertemente armados bloquearon los accesos al casco urbano de Naranjal y esparcieron los clavos miguelitos en las rutas de escape rurales.

Esto ocurrió, mientras que el resto de la banda realizaba tres potentes detonaciones en cuestión de segundos que demolieron el área de la bóveda. Aunque lograron extraer dinero, los informes señalan que se activó el sistema de entintado de billetes. La banda huyó hacia Caazapá, atendiendo a los rastros dejados en el trayecto.

AMBULANCIA. El golpe a Sudameris fue precedido por otro atraco, con similares características en la misma localidad contra la sucursal de Bancoop el 20 de noviembre del 2024.

Un grupo comando integrado por unos 10 delincuentes atacaron la sede a solo cuadra y media de la Comisaría. Dejaron el cajero automático intacto y enfocaron toda la carga de explosivos en acceder de forma directa a la bóveda principal. En apenas cinco minutos destruyeron todo y se alzaron con un botín aproximado de G. 2.800 millones.

El robo del siglo

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Demostración. Los marginales atacaron en la misma bóveda.

El histórico golpe a Prosegur en Ciudad del Este, perpetrado el 24 de abril de 2017 contra la bóveda de la empresa de transporte de caudales, con un botín de 11,7 millones de dólares, fue uno de los atracos más agresivos de las organizaciones criminales perpetrados en el país.

Las investigaciones realizadas en el Brasil, con condena para los integrantes, confirman que los autores son de la organización criminal Primeiro Comando da Capital, clasificado como terrorista por los Estados Unidos.

Un ejército criminal de cerca de cincuenta hombres atacó la sede con fusiles de guerra, ametralladoras antiaéreas y explosivos de alta potencia (como C4). Los delincuentes incendiaron más de una decena de vehículos para bloquear los puentes y accesos a la policía, destruyendo por completo la fachada del edificio y llevándose varios malotes repletos de dinero.

Los marginales huyeron hacia Hernandarias, por donde cruzaron al Brasil por el lago Itaipú. Parte de la banda cayó en el lado brasileño, algunos fueron muertos, otros llegaron a ser detenidos con una parte del botín.

La historia fue llevada al cine, en la serie ADN del Crimen, de la plataforma Netflix.

El precedente

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Iniciaban. Una caja fuerte destrozada en San Cristóbal.

Una noche de martes 13 de setiembre del 2014 sorprendió el primer y contundente golpe contra entidades bancarias, registrado en el Alto Paraná, en el que unos 25 hombres primeramente asaltaron la Comisaría 20ª local y la Subcomisaría de San Miguel del Monday, donde neutralizaron a los policías para atacar tres entidades en serie en la tranquila localidad de San Cristóbal.

Los marginales tomaron de rehenes a los cuatro escasos agentes, les robaron sus fusiles y chalecos y usaron las propias patrulleras para controlar el casco urbano. Con la ciudad bajo su absoluto control, activaron potentes explosivos en cadena que destruyeron por completo las sucursales del Banco Regional, Banco Itaú y la firma Santa Rita Cambios.

El asalto, liderado en la época por la estructura del mítico asaltante Amado Ramón Benítez y donde cayó abatido el peligroso delincuente alias Robocop, dejó en claro la absoluta vulnerabilidad del interior profundo ante las tácticas de copamiento territorial.

Trampa geográfica

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Evidencias. Un agente observa con cuidado una mochila.

El caso de San Cristóbal demostró que el crimen organizado ya ensayaba estas estrategias hace más de una década. El atraco en serie de San Cristóbal en el año 2014 pareció un hecho aislado y dantesco. Sin embargo, la modalidad aplicada se convirtió en una metodología estandarizada y perfeccionada con los años por las facciones criminales.

La delincuencia aplica tecnologías como anular las comunicaciones con inhibidores de señales, toman a policías como escudos humanos y utilizan potentes explosivos comerciales para demoler bancos y sembrar el terror en distritos que son potencias agropecuarias, pero desiertos en fuerzas de seguridad.

Para las detonaciones se utilizaron en su mayoría explosivos en gel de uso comercial en los últimos dos años, excepto el golpe contra Prosegur de Ciudad del Este en el que los peritos encontraron explosivos C4.

La trazabilidad de estos productos ayudó a confirmar que fueron desviados de canteras, como los utilizados en el atraco a Bancoop y el último golpe contra los bancos Familiar y GNB, que provinieron de Cordillera y Central.