El episodio, ocurrido en plena intensificación de la guerra aérea, volvió a poner el foco en los daños a viviendas, infraestructuras y objetivos civiles.
Las fuerzas rusas lanzaron 173 drones, incluidos modelos Shahed, desde territorio ruso, zonas ocupadas de Donetsk y Crimea. La defensa antiaérea ucraniana interceptó 134 aparatos, aunque se registraron impactos en 19 lugares. En Kiev, los drones dañaron edificios residenciales y de oficinas, hirieron a cuatro personas y afectaron una guardería. En Zaporizhzhia, Liudmila y Vasilina murieron sepultadas bajo los escombros de su casa. También hubo daños en infraestructuras energéticas de Poltava, Mykolaiv y Vinnytsia, además de un instituto y una universidad.
En territorio ruso, el gobernador de Krasnodar reportó tres muertos, dos heridos e incendios en dos instalaciones industriales tras el ataque ucraniano con drones. Moscú afirmó que uno de sus impactos en Kiev alcanzó un centro de datos vinculado a comunicaciones satelitales. El presidente Volodímir Zelenski denunció los ataques a objetivos civiles y pidió a Estados Unidos y la Unión Europea más sanciones, restricciones comerciales y que no se retire a oligarcas rusos de las listas vigentes.



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