“Según el diario La Prensa, este año las parroquias empezaron a cobrar el IBI, un impuesto local sobre bienes inmuebles del que los templos están exentos desde 1995”.

“Junto a la recaudación, el régimen sandinista congeló las cuentas bancarias de autoridades eclesiásticas y parroquias durante varios días de mayo, imposibilitando el pago del impuesto y dejando a las iglesias expuestas a multas y embargos”.