El religioso advirtió que esta tendencia no solo afecta la convivencia diaria, sino que también impacta en la forma en que la sociedad enfrenta sus problemas. "Se pierde la capacidad de mirar al otro", planteó, al insistir en que la falta de empatía termina fragmentando a la comunidad.

En ese contexto, hizo un llamado a recuperar valores como la solidaridad, el respeto y el compromiso, especialmente en tiempos donde las dificultades económicas y sociales requieren respuestas colectivas. Remarcó que la reconstrucción del tejido social no depende solo de las instituciones, sino también de las acciones cotidianas de cada persona.

El mensaje se da en un escenario donde la Iglesia busca volver a posicionarse en debates sociales de fondo. Más allá del tono religioso, el planteamiento deja una idea clara: sin comunidad, no hay solución sostenible para los desafíos que enfrenta el país.

El Nacional