Durante la misa dominical en la Catedral María Auxiliadora, en una homilía marcada por un fuerte contenido social y político, Escobar afirmó que el Paraguay atraviesa una crisis estructural que golpea directamente a los sectores más vulnerables, mientras las autoridades mantienen privilegios y toman decisiones alejadas de la realidad del pueblo.
“Si nos obligan a vivir una economía de guerra, yo diría que hace tiempo ya lo estamos viviendo”, expresó.
Uno de los puntos centrales de la homilía fue el cuestionamiento al tratamiento del proyecto de la Caja Fiscal, recientemente aprobado por el Congreso y promulgado por el Ejecutivo.
El obispo calificó la medida como insuficiente y carente de un análisis profundo: “Esto es un parche, no una solución definitiva”.
Advirtió que decisiones de alto impacto social no pueden ser tomadas sin debate amplio ni participación ciudadana, ya que afectan directamente la calidad de vida de los trabajadores y jubilados.
Escobar también apuntó a sectores sindicales, cuestionando su rol frente a la crisis. “Dios quiera que los sindicalistas no estén motivados por dinero y se callen, dejando de lado al pueblo que confió en ellos”, expresó.
Sugirió que existe una desconexión entre las dirigencias y las verdaderas necesidades de la ciudadanía.
Privilegios
En uno de los pasajes más contundentes, el obispo contrastó la realidad de la población con los beneficios de la clase política.
“Qué lindo sería que dejen sus viáticos, almuerzos de lujo, bonificaciones… parecen príncipes, mientras el pueblo vive como vasallo”, sentenció.
Sostuvo que, mientras las familias paraguayas luchan por llegar a fin de mes, las autoridades no dan señales de austeridad ni compromiso real.
Crisis social
El mensaje también reflejó el impacto cotidiano de la crisis económica en la población, en lo que el obispo se refirió a las familias que no logran cubrir sus necesidades básicas.
Se refirió también a los trabajadores que recurren a empleos informales o múltiples ingresos, falta de transporte público eficiente y la creciente inseguridad.
“Hay padres que no llegan a fin de mes y deben hacer trabajos extras. A veces ni eso se puede por la inseguridad”, lamentó.
También criticó la precariedad de servicios esenciales, mencionando incluso la incertidumbre en el suministro de combustible y transporte.
El obispo cuestionó la ausencia de soluciones de fondo a problemas históricos del país, especialmente en el interior. “Antes de visitar otros países, debemos solucionar nuestros problemas internos”, comentó.
Señaló la falta de empleo, caminos e infraestructura como obstáculos para el desarrollo, particularmente en el Chaco Paraguayo.
Desconfianza
Escobar también se refirió al sistema judicial, denunciando la impunidad en casos de alto impacto, como la quema de más de 200.000 hectáreas en el Cerro Chovoreca en 2024.
“El paraguayo ya se da cuenta cuando hay matufias y cuando no se hace justicia”, declaró.
No obstante, valoró recientes avances en el enjuiciamiento de autoridades judiciales vinculadas al caso.
En un mensaje con claro trasfondo político, el obispo instó a la ciudadanía a ejercer un voto responsable en los próximos procesos electorales.
Finalmente, el religioso vinculó la crisis social y económica con una crisis de valores, llamando a una transformación profunda.
“Los problemas no se solucionan con parches, sino con voluntad de hacer bien las cosas”, concluyó.



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