Según los documentos arrimados a esta redacción por el abogado Mauro Barreto, representante legal de familiares de Gloria Yetsica Espínola Cáceres, herida en un ataque por error de agentes policiales que a su vez ultimaron a tiros a su pareja Alex Enrique Alejandro Ortiz Estigarribia, el suboficial César González Agüero, lleva la delantera con causas abiertas en los tribunales del país. Sus casos van entre robo simples hasta homicidio doloso, pero curiosamente sigue en carrera dentro de la institución uniformada.

El comisario Hugo Regis Florentín, el subcomisario Manuel Ramón Villalba Gómez y los suboficiales Javier Antonio Martínez, Alfredo Villalba Agüero, Javier Antonio Martínez Ocampos, Rubén Darío Giménez Maidana, Jaime Javier Ramírez Brítez, Alder Centurión Céspedes y Pedro Osvaldo Brítez Achar, agentes del GEO, están procesados por el homicidio doloso señalado y cada uno de ellos tiene otros antecedentes, al igual que el oficial 1º Roberto Samaniego Parquet.

Los mencionados fueron procesados por un equipo de agentes fiscales conformado para investigar la causa y guardan reclusión en la Arupación Especializada de la Policía por orden de la juez Alba Meza, titular del juzgado de garantías que entiende el caso.

POLICÍA ASESINADO

El 27 de julio del año pasado, delincuentes que acababan de asaltar el autoservice “Zuall”, ubicado en el barrio Obrero, abatieron de un certero disparo en la cabeza al oficial 1º Gustavo Bareiro, subjefe de la comisaría jurisdiccional. Luego del hecho, todas las dependencias policiales emprendieron una cacería que terminó en el km 12 de la Ruta PY02. Son cuatro agentes del Grupo Especial de Operaciones y tres de investigación criminal que están procesados por homicidio doloso. Este caso está siendo diligenciado por la fiscal Cinthia Leiva, quien ya se opuso a la revisión de medidas.

URGENTE

La plana mayor de la Policía necesita con urgencia revisar las condiciones síquicas de su personal que, raíz de su impericia, sigue causando luto en familias, cuyos miembros fueron abatidos por error de sus agentes. Es igualmente urgente, que la dirección de asuntos internos asuma su rol y empiece a castigar a uniformados convertidos en criminales, como lo demuestran sus antecedentes penales.