La situación es tan grave que para este miércoles 9 de noviembre, los productores del distrito de Yguazú se reunirán con las autoridades municipales y policiales para exigir seguridad o el cambio de todos los uniformados de la comisaría 9ª de esa localidad, caso contrario se verán obligados a defender sus bienes por mano propia. En Minga Guazú, los pobladores tampoco están tranquilos ante tanta inseguridad y piden a la Policía más acción frontal contra la delincuencia.

Aparentemente, existe un convenio entre delincuentes y policías para que desde Minga Guazú hasta Juan León Mallorquín sea una zona liberada para todo tipo de hechos punibles, de lo contrario no se explica cómo ocurren tantos asaltos domiciliarios con toma de rehenes, los famosos piratas del asfalto que casi a diario interceptan camiones de transportadoras, pero nunca son detenidos.

YGUAZÚ

El viernes 4 de noviembre, alrededor de las 21:00, cinco sujetos llegaron a bordo de dos motocicletas a un establecimiento rural, ubicado en Yguazú, a unos 2.000 metros de la ruta internacional, propiedad del brasileño Hermes Barazetti. Los bandidos portaban armas y rindieron rápidamente al guardia de seguridad, identificado como Agustín Miltos Carvajal, de 43 años, a quien maniataron con un piolín, mientras alzaban los agroquímicos en una camioneta Chevrolet S10, de color plateado, año 2014, cabina simple, chapa CCT 597.

En ese ínterin llegó Barazetti y los delincuentes, al percatarse de la presencia del mismo, se dieron a una precipitada fuga hacia el distrito de Tavapy, llevándose al guardia como rehén, y lo abandonaron a unos 3.000 metros del lugar del hecho. Agentes de la comisaría 9ª, jurisdiccional, realizaron un vago rastrillaje por la zona, pero no hallaron a nadie. El hecho fue comunicado al Ministerio Público al Departamento de Investigación de Delitos de la Policía Nacional, cuyos agentes tampoco hicieron gran cosa para atrapar a los sospechosos.


Crio. Ppal. Osvaldo Alejando Ávalos, director de Policía del Alto Paraná.

MINGA GUAZÚ

Entre las 03:00 y las 04:30 del domingo último, piratas del asfalto actuaron de nuevo y esta vez cuatro sujetos con chalecos antibalas, quepis y armas largas que se movilizaban en un automóvil Volkswagen de color gris, interceptaron una furgoneta Toyota Hiace, color gris plata, chapa CEX 170, propiedad de una transportadora. Los bandidos rindieron al chofer Saúl Daniel Recalde González, de 22 años, y su acompañante Felipe Morel Ramírez, de 27, a la altura del km 17 de este distrito. Los obligaron a bajar de la furgoneta y subirse al vehículo de ellos. Los desconocidos se subieron al mando de la furgoneta y se dirigieron hacia el km 16 Acaray, a unos 4.000 metros de la Ruta PY02, en una calle de terraplenada donde se quedaron en un lugar despoblado por un lapso de 30 minutos, descargando y alzando las mercaderías en otro vehículo. Luego liberaron a las víctimas en el lugar con el furgón vacío y se dieron a la fuga. El destino de las mercaderías era la capital del país, según los empleados.

OTRO CASO EN MINGA

Cerca de las 21:00 del domingo, al menos siete hombres a cara cubierta y con armas de fuego irrumpieron en una propiedad rural ubicada en el km 20 Monday, a unos 12.000 metros de la Ruta PY02. Intimidaron a las víctimas Severiano Vieira, brasileño, de 84 años, su hijo Aldo Vieira Dos Santos, brasileño, de 44 años, su esposa Dyana Morel De Vieira, de 25, y dos menores de edad. Luego, los bandidos removieron toda la casa y llevaron la suma de G. 3 millones, tres armas de fuego, consistentes en una escopeta cal. 12 mm, de la marca Maverick, un revólver, marca Taurus, cal. 357mm, y una pistola, marca Bersa, cal. 22. Asimismo, robaron dos monitores de GPS de tractor plantadora, una notebook, marca HP, dos aparatos celulares y un DVR. Los delincuentes permanecieron en el sitio por más de dos horas manteniendo a las víctimas boca para abajo y amenazadas de muerte durante todo el tiempo.

TAPAN LOS HECHOS

Los informes de los hechos relatados fueron maquillados y minimizados para que la opinión pública, supuestamente, sienta una sensación de seguridad que, en realidad, no existe. Las fotografías de los hechos tampoco fueron socializadas por la Policía; fueron facilitadas por las propias víctimas. La inoperancia policial en el Alto Paraná raya lo absurdo, y es por ello que los pobladores de Yguazú anuncian que defenderán sus propiedades y bienes con sus propias manos, ya que no encuentran el respaldo en la fuerza del orden.

LEY 5.282

Cabe recordarle al Crio. Ppal. Osvaldo Alejando Ávalos, director de Policía del Alto Paraná, que la Ley nº 5.282, de libre acceso ciudadano a la información pública, está vigente, y que por querer tapar los hechos delictivos y hacer creer a sus superiores que en el Alto Paraná todo está bajo control no puede violar esta legislación.

FUENTE: La Clave