El lunes, el general Abdel Fattah al Burhan disolvió las instituciones de Sudán y hundió en una crisis a este país de África oriental, uno de los más pobres del mundo. La casi totalidad de los dirigentes civiles están aún detenidos. La opositora Asociación de Profesionales Sudaneses informó en su cuenta de Facebook, a pesar de que el servicio de internet se encuentra interrumpido en el país, de que las grandes marchas han comenzado desde diferentes barrios de la capital, media hora antes de lo previsto, y se dirigen hacia la zona central de Jartum.

Varios países, como Estados Unidos, así como la ONU y la Unión Europea (UE) han llamado a los militares y las fuerzas de seguridad a que eviten la violencia contra los manifestantes, que piden la vuelta de un Gobierno civil tras la asonada del pasado lunes capitaneada por el líder militar, general Abdelfatah al Burhan. "Avisamos de que entrar en el escenario de la violencia será contraproducente para aquellos que estén detrás de él", indicó también en un comunicado la oficina del depuesto primer ministro, Abdalá Hamdok, en la página oficial de Facebook del disuelto Ministerio de Información sudanés.

A pesar de los nueve muertos y más de 170 heridos por la represión militar desde el golpe de Estado del lunes, el riesgo de un nuevo baño de sangre en este país diezmado por los conflictos no menoscaba la determinación de los manifestantes, asegura a AFP la militante prodemocracia Tahani Abbas. "Los militares no nos dirigirán, aquí dejamos nuestro mensaje", dice. Y la "manifestación del millón" de personas prometida en redes sociales y en grafitis en las paredes de Jartum, donde el internet está cortado por las autoridades, no es más que "un primer paso". La manifestante asegura que su "única arma es el pacifismo y ya ha funcionado". "Ya no tenemos miedo", afirma.

lgc (afp/efe)