En la sesión ordinaria de este miércoles, la Cámara Alta trató en el punto dos del orden del día el proyecto que otorga la nacionalidad paraguaya honoraria en carácter póstumo a Elisa Alicia Lynch y dispone el traslado de la urna que contiene sus restos al Panteón de los Héroes.
Durante el debate, que se extendió por varios minutos, la mayoría estuvo de acuerdo con otorgar la nacionalidad póstuma, pero la discusión se centró en el traslado de sus restos de la Recoleta al Panteón de los Héroes.
El senador Eduardo Nakayama alegó que los restos del Mariscal López no están en el Panteón de los Héroes, por tanto, mal podría el proyecto establecer que los restos de Elisa Lynch descansen allí junto con los de su compañero de vida.
A su turno, el senador Rafael Filizzola señaló que, según el MOPC, administrador del Panteón de los Héroes, este sitio ya no tiene espacio e incluso, hay otros traslados aprobados con anterioridad y que no pudieron implementarse por falta de lugar.
Otros hablaron del dictamen de la Comisión de Cultura, que advertía que no era conveniente sacar del Cementerio de la Recoleta los restos de personalidades, ya que esto le restaba valor histórico y cultural al camposanto.
A la hora de la votación, el proyecto fue aprobado en general por unanimidad. Seguidamente, iban a continuar con el análisis en particular, esto es, artículo por artículo.
Sin embargo, el senador José Oviedo de Yo Creo, propuso que los restos sean enviados al Panteón de los Ilustres, un nuevo lugar aprobado por ley el año pasado y que se encuentra en proceso de construcción.
Finalmente, el pleno aprobó el proyecto con la versión original de la Cámara de Diputados, es decir, otorgándole la nacionalidad y aprobando el traslado de sus restos.
La propuesta había sido presentada por los diputados Rocío Abed y Rodrigo Gamarra, quienes, en la exposición de motivos alegan que, en la persona de Elisa Lynch, se encarnan todas las virtudes de la auténtica mujer paraguaya
Nacida en Cork, Irlanda, en 1831, conoció a Francisco Solano López, en ese entonces, de 27 años de edad. Juntos tuvieron siete hijos, de los cuales, dos fallecieron en la guerra, entre ellos, Juan Francisco, más conocido como Panchito López, quien murió en la batalla de Cerro Corá, al frente de un escuadrón que tenía como fin defender a su familia.
De la misma manera murió su esposo, el mariscal Francisco Solano López, en 1865. Se le atribuyó la frase: “Muero por mi patria”.
Según la recolección de datos que expone el proyecto, madame Lynch presenció, junto a sus hijas, cómo pateaban los cuerpos de su marido y su hijo, quitándole orejas y trozos, con tal de llevarse un pedazo de “O dictador do Paraguai”
Sin embargo, Lynch tuvo el coraje de presentarse ante el comandante de Correa da Cámara y pedirle la entrega de los cuerpos, que finalmente fueron enterrados a metros de allí.
Le atribuyen haber organizado el funcionamiento de los hospitales y de dirigir personalmente la atención de los heridos, además de la provisión de alimentos y asistencia. Antes del periodo bélico impulsó el London Karape.
Sus restos fueron repatriados a Asunción en 1961 en un buque insignia de la Armada Paraguaya. El recibimiento fue con honores. La intención era llevarla al Panteón de los Héroes, pero como no llegó a casarse, la Iglesia católica no admitía que estuvieran juntos en un oratorio.
Finalmente se construyó un panteón en el Cementerio de la Recoleta, durante el gobierno de Alfredo Stroessner.



COMENTARIOS