Pablo José Goncálvez Gallarreta, de 49 años, es considerado el primer asesino serial uruguayo y se le atribuyen tres muertes de jovencitas ocurridas en Montevideo en los años 90. En Uruguay fue condenado a 30 años de cárcel cuando él tenía 22 años de edad.

Recuperó su libertad el 23 de junio de 2016 bajo el régimen de pena anticipada por buena conducta. Entonces viajó a Paraguay donde vive desde el año 2017 y contrajo matrimonio con una paraguaya.

En junio de 2017 la Policía Nacional lo detuvo en Salto del Guairá, en el Departamento de Canindeyú, con 9 gramos de cocaína y una pistola calibre 9 milímetros con 21 proyectiles sin percutir. Por esta causa fue condenado a dos años de cárcel y en agosto pasado compurgó su pena.

El hecho de que este asesino esté libre genera preocupación más que nada teniendo en cuenta los antecedentes del caso que conmocionó a la sociedad uruguaya porque Goncálvez nunca se arrepintió ni pidió perdón a las familias de sus víctimas.

Hijo de un acaudalado diplomático, el asesino fue diagnosticado con trastornos de personalidad antisocial, situación que no asegura que esté en condiciones de convivir en sociedad.