El mismo Francisco señaló que el Papa emérito de 95 años estaba demasiado enfermo, y por ende decidió desplazarse al monasterio donde reside para visitarlo, lo cual muchos consideraron como una despedida. Cabe decir que el actual Sumo Pontífice nunca antes había pedido oraciones por su antecesor, por lo que esta situación hizo saltar las alarmas.