“Nos estamos adaptando a la vida de padres y a la vez enfermeros. No hay nada que llama la atención, sus signos vitales siguen bien. Sí es difícil adaptarse al ritmo”, expresó el padre de la niña.

Así también, Edgar expresó que la niña luego de la cirugía ya es “totalmente normal” y lo único que tiene es una cicatriz, pero no lleva cuidados especiales a parte de la medicación que “si es vital”, indicó.

Sin embargo, señaló que “lo que no hace todavía es comer por boca al 100%. Hay momentos en las que usa una sonda”.

“Muchos atacaban ese punto (del dinero). La responsabilidad es muy grande. No sabemos aun lo que implica la segunda cirugía, que es en cinco meses. Incluso ya hicimos donaciones a personas que necesitaban”, finalizó.