“Aún estoy vivo”, dijo bromeando el pontífice a los fieles y periodistas congregados frente al hospital Gemelli de Roma. El papa, que estaba sonriente y de buen humor, se bajó de su automóvil para saludarlos, antes de dirigirse al Vaticano. También agradeció al personal médico y a los periodistas que lo esperaban a la salida del centro médico.

“Me viene a la mente una cosa que una vez me dijo un viejo, un hombre más anciano que yo, ante una situación como esta: ‘Yo, padre, no conozco la muerte, pero la he visto venir…¡Es fea, eh!'”, contó entre risas a los medios de comunicación.

“El personal del hospital es heroico”

Preguntado por un periodista si hubo algún momento hermoso durante sus días en el hospital, Francisco dijo que le impresionó la gente que trabaja en el hospital: “Ser médico, ayudar al personal, limpiar, en el hospital se necesita heroísmo y mucha ternura con los enfermos. Los pacientes son volubles, todos, la volubilidad es algo que viene con la enfermedad. Se necesita paciencia… Admiro mucho a la gente que trabaja en el hospital, ayer estuve con los niños y vi con qué ternura cuidaban de ellos”.

Francisco fue despedido luego con aplausos por la gente que se había congregado allí con la esperanza de verlo. El Vaticano confirmó que podrá presidir mañana domingo la misa de Ramos en la plaza de San Pedro, que marca el inicio de los ritos de la Semana Santa.