“Que las armas callen”, instó el sumo pontífice al término de su tradicional oración en público del Ángelus en la plaza de San Pedro. “Dios está con los que buscan la paz, no con los que recurren a la violencia”, lamentó.
El pontífice, que saludó a los fieles ucranianos presentes con sus banderas nacionales en la multitud de peregrinos diciéndoles en su lengua “Alabado sea Jesucristo”, afirmó tener “el corazón herido por lo que sucede en Ucrania”.
“Pienso en los ancianos, en todos los que en este momento buscan refugio, en las madres que huyen con sus hijos. Son hermanos y hermanas para los que es urgente abrir pasillos humanitarios y que hay que acoger”, declaró el papa al final de su tradicional oración del Ángelus en la plaza de San Pedro, este domingo.



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