"Al fin de cuentas, es quizá una cosa buena que hayamos tenido todo este circo durante 48 horas (...) los hombres de negocios comprendieron de una vez por todas que el fútbol no responde solamente a la lógica económica", explicó el antiguo Balón de Oro convertido en dirigente, en el periódico dominical Bild-am-Sonntag.

Después de la reacción internacional por la creación de la Superliga, y del abandono del proyecto por la mayoría de sus promotores dos días después, Rummenigge fue nombrado el martes en el Comité ejecutivo de la UEFA en el puesto de Andrea Agnelli, presidente de la Juventus, quien fue uno de los cabecillas de la disidencia.

Agnelli, con asiento en los consejos de administración de Fiat y de la sociedad de inversiones Exor, "no tiene el mismo perfil que yo", aseguró Rummenigge: "Yo he jugado a fútbol, siempre pensé que tenía una responsabilidad hacia el fútbol, y no sólo hacia el dinero".