“Acciones como esta no deben ser admitidas por la comunidad internacional. Expresamos nuestras condolencias a las familias afectadas por tan atroz agresión”, dice el comunicado emitido por la Cancillería Nacional.
“Ratificamos nuestro apoyo al derecho a la defensa que tienen el gobierno y el pueblo de Israel”, agrega.
Por su parte, el ministro israelí de Relaciones Exteriores afirmó que el movimiento islamista libanés Hezbolá “cruzó todas las líneas rojas” tras el disparo de un cohete la víspera desde el Líbano contra el anexado Altos del Golán, que causó 12 muertos.
“La masacre del sábado significa haber cruzado todas las líneas rojas por parte de Hezbolá. No se trata de un ejército que combate a otro ejército, sino de una organización terrorista que dispara deliberadamente contra civiles”, declaró Israel Katz en un comunicado.
El ejército israelí acusó el sábado al Hezbolá de disparar el cohete que mató a 12 jóvenes de entre 10 y 16 años en Majdal Shams, e hirió a 30 personas.
La localidad, una ciudad drusa de 11.000 habitantes, se sitúa en los Altos del Golán, una región estratégica en el cruce entre tres países (Siria, Líbano, Israel) que fue conquistada en gran parte por Israel durante la guerra israelí-árabe de 1967.
Israel anexionó dos tercios de este territorio en 1981 y la comunidad nunca reconoció esta anexión.



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