La cifra significa que casi ocho de cada 100 personas ocupadas en Paraguay trabajan en tareas remuneradas de limpieza, cocina, mantenimiento del hogar y cuidado de niños, adultos mayores o personas con discapacidad. El peso de esta actividad supera al registrado en Colombia, donde representa el 6,9% del empleo, Argentina, con el 6,4%, y Brasil, con el 5,6%.
La relevancia del sector contrasta, sin embargo, con las condiciones laborales de quienes se desempeñan en él. De acuerdo con datos del INE correspondientes a 2025, Paraguay tenía 224.250 trabajadores domésticos, de los cuales 213.140 estaban en situación de informalidad. Esto equivale al 95% del total, una de las tasas más elevadas entre las distintas categorías ocupacionales del país.
La informalidad implica dificultades para acceder a derechos laborales y mecanismos de protección social. Aunque Paraguay cuenta con legislación específica para el trabajo doméstico, la elevada proporción de personas que trabajan fuera de la formalidad evidencia la distancia entre el reconocimiento legal de los derechos y su aplicación efectiva.
El problema adquiere una dimensión adicional por la composición del sector. Las mujeres representan el 88,6% de los trabajadores domésticos de América Latina y el Caribe, de acuerdo con la OIT. En Paraguay, el Ministerio de Trabajo informó que 212.907 mujeres se desempeñaban en esta actividad en el cuarto trimestre de 2025, equivalentes al 92,8% de las personas ocupadas en la categoría.
A escala regional, más de tres de cada cuatro trabajadores domésticos se encontraban en la informalidad durante 2025. La OIT también advierte sobre las diferencias salariales: en el mundo, los trabajadores domésticos perciben en promedio el equivalente al 53,3% del salario mensual medio de los demás asalariados. Estas cifras corresponden a estimaciones regionales y mundiales, y no deben confundirse con indicadores salariales específicos de Paraguay.
La formalización constituye uno de los principales desafíos para mejorar las condiciones laborales del sector. Entre las medidas señaladas por las autoridades figuran el contrato escrito, el registro de la relación laboral y el acceso a la seguridad social. La legislación paraguaya contempla un marco específico para el trabajo doméstico, incluida la Ley N.º 5407/2015 y su modificación mediante la Ley N.º 6338/2019.
El peso del empleo doméstico en Paraguay refleja la importancia económica y social de una actividad que sostiene el funcionamiento de miles de hogares y genera ingresos para una parte significativa de la población ocupada. Sin embargo, la elevada informalidad muestra que el desafío no consiste únicamente en generar puestos de trabajo, sino también en garantizar que quienes los desempeñan puedan acceder efectivamente a derechos laborales, protección social y condiciones de empleo dignas.





