En importantes extensiones de frondosos montes que son amenazados por el narcotráfico, las fuerzas despliegan la erradicación de superficies de marihuana que a la fecha alcanzaron a unas 78 hectáreas de cultivos ilícitos.
18 campamentos que cumplían importantes funciones en el ciclo de producción fueron destruidos, éstos en su mayoría divisados gracias a la colaboración de los helicópteros de la Armada Paraguaya.
Las acciones se extenderán por varios días más con lo que se pretende dar ampliación al perjuicio económico que trae consigo las incursiones operativas de este tipo en el que convergen el intercambio de esfuerzos entre Paraguay y Brasil. Esta última intervención conjunta lleva asestado un golpe financiero al crimen organizado de unos 7 millones de dólares.



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