La marcha, que comenzó alrededor de las 18:00 horas, congregó a cientos de personas, incluyendo familias, comerciantes y autoridades locales, quienes expresaron su hartazgo ante la creciente ola de violencia en la ciudad fronteriza.

Los manifestantes, muchos de ellos vestidos de blanco y portando velas encendidas, caminaron por el centro de la ciudad, alzando pancartas y coreando consignas como «También somos parte de Paraguay» para exigir mayor atención del gobierno nacional frente a la inseguridad.

El gobernador de Amambay, Juan Acosta, participó en la marcha y expresó su preocupación por la situación, destacando cómo los hechos violentos, atribuidos en gran parte al crimen organizado, han afectado el comercio local y el turismo en la región. Los habitantes señalan que la ciudad vive bajo el temor constante debido a los recientes casos de sicariato, que han dejado múltiples víctimas y han generado un clima de incertidumbre.

Ñanduti