A partir de las próximas elecciones, los 130 parlamentarios del Congreso volverán a ser 130 diputados peruanos, mientras que otros 60 escaños serán asignados a senadores.

La mitad de ellos se definirán en una votación nacional; otros 27 provendrán de cada uno de los distritos electorales peruanos; las otras tres vacantes serán de las ciudades de Lima (la capital), Callao (la segunda más poblada) y de peruanos que votan en el exterior. El número de senadores podrá revisarse al alza mediante ley orgánica.

La medida, aprobada por 91 votos a favor, 31 en contra y una abstención, fue remitida a la presidenta Dina Boluarte (foto) para su promulgación. Ella no podrá vetar la decisión. Con esto, Perú revierte el sistema de Cámara única creadora de leyes, creado por Alberto Fujimori en la Constitución de 1993, promulgada tras su autogolpe que lo convirtió en dictador del país.

El nuevo sistema nació en un momento de desconfianza generalizada entre la población hacia su sistema político: el país, un polvorín manchado por los casos de corrupción en Lava Jato, vio cómo la polarización hacía inviable el debate político nacional.

Tras el intento de autogolpe de Pedro Castillo, en diciembre de 2022, una ola de protestas callejeras dejó decenas de muertos en el país, en una situación que hasta el día de hoy sigue sin resolverse. Con un perfil más discreto que su predecesor, Dina intenta liderar el gobierno hasta el final de su mandato, pero está recibiendo ataques incluso de la PGR del país.

La primera misión del Senado es restaurar la confianza de los peruanos en su sistema político, ya que una encuesta de 2023 muestra que el 86% de los votantes no confía en el Congreso. Aún más grave: …