Gabriel era el único ocupante de la aeronave, un Cessna U206E con matrícula PT-XRI, que se estrelló en la Finca Ponte Alta, en una zona cercana a un campo de caña de azúcar. Los trabajadores informaron haber visto un destello brillante seguido de un incendio, lo que provocó la activación inmediata de la Policía Militar.
Cuando los equipos de rescate llegaron al lugar, el avión ya estaba completamente destruido por las llamas. El cuerpo del piloto fue hallado carbonizado dentro del fuselaje, lo que inicialmente dificultó su identificación oficial. La confirmación de su identidad provino de sus familiares, quienes ahora esperan la entrega del cuerpo por parte del Instituto Médico Forense (IML) de Barretos (SP), donde los exámenes forenses formalizarán la identificación.
La familia también gestionó el traslado a Mato Grosso do Sul y contó con asistencia legal en el interior de São Paulo para agilizar los trámites.
Las circunstancias del accidente aún se encuentran bajo investigación. Además de la Policía Militar, equipos de la Policía Científica y del Servicio Regional de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (SERIPA), responsable del análisis técnico, trabajan en el caso. Hasta el momento, no se han encontrado indicios de narcotráfico ni contrabando en los restos del avión.
Los datos del Registro Aeronáutico Brasileño (RAB) indican que el Certificado de Aeronavegabilidad de la aeronave fue suspendido debido al vencimiento del Certificado de Verificación de Aeronavegabilidad (CVA), que expiró el 9 de abril de 2026. Esta situación indica que la aeronave no estaba autorizada para operar.
Tampoco existe información oficial por el momento sobre las cualificaciones del piloto ni sobre si estaba autorizado para realizar vuelos nocturnos; cuestiones que deberán aclararse durante el transcurso de las investigaciones. (A/C)
El avión quedó completamente destruido por las llamas. (Foto: Departamento de Bomberos/SP)



COMENTARIOS