Mi finado padre me enseño ayudar a las personas sin esperar nada a cambio, he ayudado a miles de personas y muchas de ellas demostraron mucha gratitud, pero tambien me desepcione de muchas personas que fueron muy desagradecidas, gente que muchas veces compartia mi mesa a quienes le abri la puerta de mi casa, cuando le tocaron estar en la vereda de enfrente no tuvieron verguenza en la cara para prestarse a otros intereses para despotricar en mi contra y muchas veces buscando perjudicarme, nunca espere nada de ellos, pero tambien aprendi que la mayor virtud en las personas es la gratitud. Pero el tiempo te enseña a conocer a las personas y existen personas leales que son amigos verdaderos, brindo por ellos, por los otros la vida le pasara la factura.