Se me da por calificarlo como “triste y vergonzoso” por que delata una lucha descontrolada por el poder, caracterizada por la ignorancia, desborde de pasiones políticas interesadas, la sin razón de la violencia por falta de razones razonables que respalden nuestras pretensiones y ambiciones.
Si somos los administradores de turno, nos movemos, presumiblemente, dentro de un plan previsto a favor la ciudadanía toda o, también, sin ningún proyecto ni programa.
Si somos opositores, no sabemos a qué nos oponemos: si al ejecutivo actual, a sus programas de acción, a su persona, a las obras que realiza o que piensa realizar, a la simpatía y la aprobación de los beneficiarios de su administración.
Y nos oponemos con la intención no disimulada de destruirlos o, al menos desfigurar, a los ejecutores del emprendimiento.
Nos oponemos no para hacer mejor las cosas. Quizás no sepamos ni qué tenemos que hacer…
La cuestión es oponerse… ¿para qué, por qué… eso ya no interesa; la cuestión hacer la contra. Oponerse, nunca para ayudarle a gobernar mejor. Nos oponemos hasta a lo bueno que lleva a cabo desconociéndolo intencionalmente y echándole en cara lo que aún no pudo concretar. Nunca estamos de acuerdo con lo que hace: si pinta de negro… no! que esto tenía que ser blanco. Si hizo empedrado… no! que tenía que ser asfalto, si hizo asfalto… no! que tenía que ser empedrado… etc.
Si somos los autores ideólogos de la oposición o del oficialismo, casi nunca damos la cara. Nos valemos de un pueblo o vecindario no identificado que, supuestamente, reclama sus derechos, gente que, en muchos casos, no sabe porque o para qué gritan una consigna. Hemos echado mano de gente ignorante que hemos comprado con una minucia o le prometimos un muy jugoso soquete, si llegamos a ganar. Son los idiotas útiles en cuyo nombre radicamos las denuncias en los medios masivos de comunicación, semejando a ese “pueblo” que, el domingo siguiente a su gran recepción del Hijo de David en Jerusalén , hoy grita, azuzado por los dirigentes que están detrás de las bambalinas: “crucifícale”.
Hasta aquí, por hoy.
En la próxima entrega, me gustaría compartir con ustedes “los móviles de esta lucha política”.
Otra consideración será “que Oficialistas y Opositores tendrían que ser los mejores aliados para construir una Comuna o un País digno de sus habitantes”.



COMENTARIOS