El aparatoso procedimiento afectó a una vivienda ubicada sobre la calle Blas Garay entre Teniente Herrero y Natalicio Talavera del barrio General Díaz en donde no se encontró a ningún fugado y tras la fallida incursión los intervinientes nos contaron con mucho bombo que incautaron varias ropas sucias, de hombre y de mujer, algunos teléfonos celulares, documentaciones a nombre de un ciudadano brasileño y anotaciones.

Además contaron haber incautado un equipo de DVR y componentes de un sistema de vigilancia externa por cámaras, que según dieron a entender los de “inteligencia”, a través de ese sistema los inquilinos vieron la aproximación policial y se fugaron por un lavadero deshabitado contiguo al inquilinato allanado.

Sin embargo con el correr de las horas se supo la realidad de la situación, y que la aparatosa y incursión policial con la presencia de la representante del Ministerio Público de turno provocó la muerte, aparentemente por infarto, de la señora Josefa de Torres de 71 años, quien acabó en un ataúd, quien estaba internada y al enterarse de lo ocurrido tuvo una complicación por la impresión que le causó y acabó falleciendo.

También se supo que en realidad quienes alquilan la casa allanada son supuestamente estudiantes de medicina de nacionalidad brasileña radicados en nuestro medio, quienes, por las vacaciones, habrían viajado hace varios días a su país.

En dialogo con la 570 AM, esta mañana el comisario Hugo Díaz, jefe de Investigaciones del departamento de Cordillera, asignado para la investigación en nuestro medio, le sacó la colita a la jeringa y dijo que en el momento del procedimiento él no estaba, y que después se enteró de la lamentable y reprochable situación que ahora se está ventilando.

Argumentó además que la policía maneja muchos datos, denuncias, versiones que les hacen llegar y que en base a eso se van realizando los procedimiento, aunque no supo que decir cuando se le preguntó si la información que van recibiendo no es previamente chequeda, lo que pone en evidencia que se está trabajando mal, a ciegas y en base a cualquier chisme que aparece, una situación por demás peligrosa para los derechos individuales ciudadanos, ya que si cualquier persona que no le quiere a su vecino denuncia que en su casa hay gente “sospechosa”, se ve expuesta a cualquier tipo de atropello.