La solicitud del PLRA se produce en un momento crucial, ya que Nakayama había anunciado recientemente su decisión de renunciar al partido con el fin de crear su propia agrupación política. Esta decisión del legislador está fundamentada en su percepción de que el 80% de los parlamentarios liberales apoyan, de manera abierta o encubierta, al cartismo, una facción política que Nakayama parece rechazar.

La reacción de los correligionarios de Nakayama dentro del PLRA no ha sido favorable a su salida. Han expresado su descontento, argumentando que fue gracias al PLRA que Nakayama obtuvo su banca legislativa. Esta situación refleja las tensiones internas dentro del partido.

Nakayama, por su parte, ha mantenido una postura firme en su decisión de desvincularse del PLRA, a pesar de las exigencias económicas y las críticas internas. Su intención de formar un nuevo partido político sugiere una estrategia de distanciamiento de las dinámicas tradicionales del PLRA y una búsqueda de mayor autonomía en el ámbito político.