Según el director de Vida Silvestre, Carlos Monges, esta iniciativa surge con el propósito de brindar un marco legal a una actividad que hasta el momento no contaba con legislación en el país. Monges destaca que el plan se enfoca en especies como palomas, perdices, patos y jabalíes, las cuales han sido habilitadas de manera piloto para la caza deportiva. Sin embargo, la falta de regulación detallada sobre las temporadas de caza, las zonas permitidas y las especies autorizadas ha generado inquietud entre los defensores del medio ambiente.

El Club de Observadores de la Naturaleza del Paraguay (CON), en un comunicado reciente, ha expresado un rechazo contundente hacia este plan nacional de caza. Consideran que esta medida constituye un grave atentado contra los esfuerzos de conservación de la naturaleza en el país y han convocado a la ciudadanía a manifestarse en contra de la misma. La vicepresidenta del CON, Gabriela Lowen, ha señalado la existencia de numerosas lagunas en el plan, como la ausencia de reglamentaciones claras y la falta de definición sobre los métodos de control.

Además, Lowen destaca la falta de consulta con organizaciones civiles durante el proceso de elaboración del plan y la carencia de recursos por parte del Mades para llevar a cabo un control efectivo sobre la caza furtiva. Este debate ha puesto en el centro de la discusión la necesidad de conciliar los intereses de los cazadores deportivos con la preservación de la biodiversidad y el respeto por los ecosistemas naturales.

El Plan Nacional de Caza Deportiva establece disposiciones como la publicación anual de listas de especies permitidas, cuotas y temporadas de cacería. Sin embargo, persisten incertidumbres sobre su implementación y efectividad en la protección del medio ambiente. Este tema continuará siendo motivo de debate y análisis entre las autoridades, los ambientalistas y la sociedad en general en los próximos días y semanas.

Fuente: ABC Color.