La acción, que contó con el apoyo de perros rastreadores, fue aclamada como un éxito por las autoridades estatales. El gobernador Cláudio Castro felicitó a los policías involucrados y destacó la intolerancia de su gobierno hacia el uso de instituciones públicas para actividades ilícitas. “No toleraremos el uso de las escuelas para actividades criminales”, declaró Castro, en un discurso que refuerza la necesidad de proteger los espacios educativos de la influencia del crimen organizado.
Mientras se encontraba la droga, en la región se producía un intenso tiroteo que alarmó a los residentes y trajo otro día de tensión a la comunidad. En respuesta, el gobierno prometió intensificar las operaciones de seguridad en la zona, con el objetivo de desmantelar la estructura de narcotráfico que opera en Complexo da Maré.
La incautación forma parte de una serie de acciones coordinadas por las fuerzas de seguridad pública en Río de Janeiro. En una operación paralela realizada en el Parque União, también dentro del Complexo da Maré, policías civiles y agentes de la Secretaría de Orden Público (Seop) demolieron propiedades de lujo construidas por el narcotráfico. En el transcurso de siete días, 32 edificios fueron desfigurados y otras tres toneladas de droga fueron retiradas del lugar.
Estas operaciones, sin embargo, han causado impactos significativos en la vida de los residentes. Debido al clima de violencia e inseguridad, varias escuelas y clínicas familiares han permanecido cerradas en los últimos días, afectando a unos 9.000 estudiantes y a numerosos pacientes. La Secretaría Municipal de Educación informó que la escuela donde fue encontrada la droga se encontraba sin empleados al momento de la invasión y rechazó el uso de espacios educativos para actividades delictivas.



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