Durante los últimos cuatro días, la policía de todo el estado ha participado en una huelga general, exigiendo que los colegas que han sido despedidos sean reintegrados a sus cargos, reclamando mejores salarios y atención médica, y protestando por las peligrosas condiciones de seguridad.

El 26 de marzo, fue asesinado a tiros un agente de la Policía Metropolitana, en Fresnillo, Zacatecas, mientras conducía un vehículo en su día libre. Civiles armados bloquearon la vía y descargaron más de 20 balas en el auto para luego prenderle fuego.

El 9 de marzo, fue acribillado otro agente a pocos metros de la estación de policía, y varios más fueron asesinados en vehículos públicos o particulares a comienzos de este año.

Según un registro de homicidios de policías que lleva la organización Causa en común, el estado de Zacatecas ostenta el mayor número de homicidios de personal de la fuerza pública en 2022, lo que marca un continuo incremento después de pasar de la decimotercera posición en 2020 a la tercera en 2021.

El estado tiene desde hace un tiempo grandes dificultades para garantizar la permanencia de su cuerpo de policía. María de la Luz Domínguez Campos, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del estado de Zacatecas, señala que según las recomendaciones de la ONU sobre la relación de agentes de policía por número de habitantes, el estado presenta un déficit de más de 3000 agentes de policía. En noviembre de 2021, había nueve municipios sin un solo policía.

Esta crisis de la policía coincide con el auge de la violencia en Zacatecas. Según las cifras divulgadas por la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el incremento de los homicidios en el estado se situó en el 143,7 por ciento entre 2020 y 2021, al pasar de 789 a 1134, lo que llevó a Zacatecas a presentar con las tasas de homicidios más altas en 2021. En respuesta a estos alarmantes números, el gobierno envió 3.848 soldados del Ejército y la Guardia Civil en el marco de la Operación Zacatecas II.