Los militares estaban realizando un control de carretera cuando se aproximaron a un camión Scania. Posteriormente, un segundo vehículo de carga desobedeció la orden de detenerse e intentó huir, pero fue interceptado y detenido unos kilómetros más adelante.

Durante la inspección de los camiones, la policía encontró aproximadamente 968 dispositivos electrónicos para fumar (DEF), 597 teléfonos celulares de diversos modelos y 200 paquetes de cigarrillos de origen extranjero. La mercancía estaba oculta en las cabinas de los camiones.

Al ser interrogados, los implicados declararon haber recibido la mercancía en Pedro Juan Caballero, Paraguay, y estar transportándola a Maringá (PR). Según los perpetradores, uno de los camiones actuaba como explorador para alertar sobre las inspecciones a lo largo de la ruta.

Los implicados, los vehículos y la mercancía fueron trasladados a la comisaría de la Policía Federal en Ponta Porã. Se estima que las pérdidas ocasionadas por el delito ascienden a aproximadamente 1,1 millones de reales.