Este síndrome se manifiesta como una necesidad incontrolable de mover las piernas, especialmente durante la tarde o la noche, al estar sentado o acostado. Según el National Institute of Health, las personas con SPI suelen experimentar sensaciones de ansiedad, hormigueo o palpitaciones, que solo se alivian al mover las extremidades.
Aunque su causa exacta aún no se conoce, se cree que está relacionada con la forma en que el cerebro utiliza la dopamina, sustancia clave en el control del movimiento muscular.



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