El exministro de gobierno Arturo Murillo y Sergio Rodrigo Méndez Mendizábal, su jefe de gabinete, fueron puestos en custodia por un caso de soborno y lavado de dinero que implica a un grupo de empresarios de la Florida. Entre noviembre de 2019 y abril de 2020, afirman los fiscales que Murillo y Mendizábal recibieron más de US$500.000 en coimas a cambio de garantizar a los empresarios un contrato con el Ministerio de Defensa de Bolivia para el suministro de gas lacrimógeno y otras armas no letales.
Los pagos que garantizaban el contrato, por valor de cerca de US$5,6 millones, se legalizaron usando cuentas bancarias en Bolivia y Florida. De ser hallados culpables, los dos exfuncionarios recibirían hasta 20 años de prisión.
Murillo salió de Bolivia a comienzos de este año luego de que la Fiscalía General expidió órdenes de captura para él y otros exfuncionarios —entre quienes se incluye la presidenta interina Jeanine Áñez— por cargos de terrorismo, sedición y conspiración.



COMENTARIOS