Rebelo de Sousa esperó al plazo límite que establece la ley para disolver el Parlamento, que acababa este domingo, para dejar tiempo a la Cámara para tramitar el número máximo posible de iniciativas legislativas que estaban pendientes, como la ley de la eutanasia -que después terminó vetando- o medidas anticorrupción.

La disolución del Parlamento se produce después de que el Presupuesto para 2022 presentado por el Gobierno socialista de António Costa fuese rechazado en la Cámara a finales de noviembre, con los votos en contra de sus antiguos socios de izquierda -comunistas y Bloco- y de toda la derecha. Ante esta situación, el presidente decidió que convocar elecciones sería la mejor solución para salir del bloqueo, que se produjo justo a mitad de legislatura. (efe/lusa)