Las víctimas fueron identificadas como Agustín Lugo Bustamante, de 18 años, y Alejandro Rodrigo Domínguez Florentín, de 20, quien posee antecedente por hurto agravado.
A la hora indicada, Obdulio Galván Morel, de 56 años, propietario del inmueble, llamó en la oficina de guardia de la subcomisaría 14ª, manifestando que estaba recorriendo su propiedad y encontró dos cuerpos sin vida tendidos en medio a su plantación de mandioca.
Uniformados de esa dependencia acudieron al lugar y constataron la veracidad de la denuncia. El dueño de la propiedad manifestó que estaba realizando un recorrido por su chacra cuando divisó los cadáveres dentro de la plantación de mandioca. Los cuerpos estaban a unos cinco metros uno del otro y, una vez inspeccionados, se pudo comprobar que tenían rastros de quemaduras, secuelas típicas de una fuerte descarga eléctrica.
HOMICIDIO
El fiscal de turno Alcides Giménez estuvo en el lugar y junto a los profesionales recorrió el sitio donde fueron hallados los cuerpos de las víctimas. Curiosamente no encontraron ningún tendido eléctrico, cerca electrificada o algún alambre con corriente eléctrica que haya podido provocar la muerte de los jóvenes.
A partir de allí surgió la sospecha de que el dueño de la propiedad electrificó su terreno para resguardar su plantación con la intención de espantar a los rateros ante los constantes robos, pero no pensó que tendría ese desenlace. Al encontrar los cuerpos, Galván Morel primero habría desinstalado todos los cables y luego llamó a la Policía, según presumen los investigadores y ahora el hombre se expone a ser procesado por homicidio doloso.
JUSTICIA
Los familiares de las víctimas también llegaron al sitio, ya que son vecinos del lugar. Ellos dijeron al fiscal de la causa que Obdulio Galván ya los había amenazado con electrificar su propiedad para que mueran en caso de que ingresen a su chacra para robar. Ante esta sospecha, los parientes de los fallecidos exigieron a la Fiscalía celeridad en las pesquisas para llegar a la verdad.



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