“Donde haya violencia, apártate. La violencia siempre destruye”, expresó el obispo, al referirse a un nuevo caso de feminicidio ocurrido en la zona de Naranjal, en el departamento de Alto Paraná. “Un día se encontraron y se dijeron que se aman el uno al otro… Pasaron unos años y terminó así. ¿Qué nos ha pasado? ¿Qué nos está pasando?”, cuestionó con dolor.

En el marco del Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato, Valenzuela instó a los fieles a convertirse en agentes de paz, incluso en los espacios más cotidianos: “Te pido, como pastor, mira a tu alrededor, donde estés, en tu casa, en tu barrio, en casa ajena, en la calle incluso, en tu puesto de trabajo. Ahí pon paz, unión, concordia y, sobre todo, mucho amor”.

El obispo cerró su homilía recordando el mandamiento del amor como guía fundamental para la convivencia: “Somos nosotros uno, como la Santísima Trinidad es uno. El cielo nos recompensará”.