Lindomar Reges Furtado fue capturado en un lujoso barrio ubicado en la zona oeste de la ciudad de Río de Janeiro, Brasil: Recreio dos Bandeirantes.
En su perfil criminal, según describen las autoridades brasileñas y paraguayas, aparece como un líder narcotraficante y lavador de activos en el Brasil, vinculado fuertemente con el envío de cocaína a Europa y al narco uruguayo Sebastián Marset, prófugo de la Justicia.
Tras su detención, Monumental 1080 AM consultó al criminólogo Juan Martens cuál era el papel que desempeñaba Reges dentro del crimen organizado.
“Era uno de los grandes empresarios del crimen que supo construir su nombre vinculado a las grandes estructuras criminales del Brasil (como el Comando Vermelho y el Primer Comando Capital). Pero alguien que jugaba a arco libre”, precisó.
Detalló que el presunto narco tenía una forma “muy peculiar” de lavar dinero, a través de la compra y venta de carreras de caballos.
El presunto narco usaba, además, la hidrovía Paraguay-Paraná para mandar cocaína a Europa.
“Fue uno de los primeros en usar frecuentemente la hidrovía Paraguay-Paraná para el envío de cocaína. Se alió con otros empresarios del crimen, se lo vincula a Marset y al pastor (Miguel Ángel) Insfrán”, reseñó.
De acuerdo con Martens, Lindomar lideraba la red y buscaba aliarse con socios estratégicos.
El criminólogo recordó que el presunto narco maneja una estructura vinculada con la Policía Nacional y los guardias del Paraná Country Club de Alto Paraná, por al que logró escaparse del fallido operativo Turf, en febrero del 2022.
Incluso tenía en su poder un habeas corpus preventivo firmado por un juez de Ciudad del Este “para que no lo molesten”.
Tras su fuga del país, Lindomar Reges Furtado se trasladó a Recreo dos Bandeirantes, zona manejada por la milicia y narcotraficantes, donde “pudo operar tranquilamente por los últimos tres años”, señaló.



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