“Que el respeto a la vida humana sea nuestro objetivo; no más atentados desde la concepción hasta la muerte. No más a la violencia homicida, en la familia y comunidades; con feminicidios, infanticidios, homicidios. No más amenazas de muertes, extorsiones, secuestros y tráfico de personas”, clamó el también arzobispo de Asunción.

Pidió acabar “con un veneno, las drogas, ya que causan dispersión y destrucción, atentando contra la convivencia y la paz social”.

“En esta solemnidad del Corpus Christi invito a los católicos que ocupan cargos de responsabilidad política, social o económica, y a todas las personas de buena voluntad, en cuyas manos están las decisiones que afectan la vida, los bienes y la dignidad de nuestro pueblo, a asumir un compromiso con el bien común de la Nación”.