Tras la aprobación del Acuerdo de París (2015) y del Libro de Reglas que lo desarrolla (el pasado año en Polonia) la cita de Madrid no tiene que alumbrar ningún documento determinante para la negociación internacional, pero sí sentar las bases para que el próximo año todos los países cumplan con lo que se comprometieron en París y aumenten su ambición para responder a las indicaciones de la ciencia.

Prevista inicialmente como una cumbre "de transición", la conferencia cobró una especial relevancia; para España por ser sede de la Conferencia en sustitución de Chile -que conserva la Presidencia-, y para la comunidad internacional por coincidir con el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de iniciar el proceso para salir del Acuerdo de París.

Chile -que preside- y España -como anfitrión- esperan que esta conferencia abra "un nuevo ciclo" en la acción climática mundial, una fase en la que se impliquen no solo los negociadores de las delegaciones que representan a los gobiernos centrales, sino también los ayuntamientos (equivalente a las alcaldías), las regiones y los agentes económicos y sociales.

¿Qué establece el Acuerdo de París?

Establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020.

En la ceremonia de apertura de la 25 Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático participaron ayer, entre otros, el secretario general de la ONU, António Guterres, el presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez, la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o la ministra chilena de Medio Ambiente y presidenta de la cumbre, Carolina Schmidt.

Para saber

La cumbre se prolongará hasta el 13 de este mes, habiendo hasta entonces reuniones, talleres y conferencias a diario con intervenciones de diferentes países y organismos.

Alertas para tomar en cuenta

Los informes que se publicaron durante los días previos a la cumbre alertan de que los niveles de concentración en la atmósfera de gases de efecto invernadero han alcanzado máximos históricos, y que sería necesario multiplicar -hasta por cinco- los esfuerzos para reducir esas emisiones y evitar los impactos más catastróficos del cambio climático.

Datos de logística del evento

Las cifras acreditan la importancia de la Conferencia: 113.000 metros cuadrados de superficie ocupada en la Institución Ferial de Madrid (IFEMA); 25.000 asistentes; 4.000 personas en la plantilla técnica de la organización; 300 personas contratadas por IFEMA para apoyar de forma directa a la organización; 50 ingenieros en el Centro de Coordinación de red; 2.000 voluntarios diarios; o 1.500 periodistas acreditados.

El coste de la conferencia asciende a más de cincuenta millones de dólares (la de París en 2015 costó más de 178 millones de dólares), y para hacer frente a ellos el Gobierno español aprobó varios reales decretos para habilitar los créditos necesarios para la organización.

Los retornos ascenderán a unos 200 millones, tomando como referencia el impacto de la actividad de la institución ferial y los datos de gasto medio por cada visitante internacional a este tipo de eventos.