El 22 de febrero, una unidad de fuerzas especiales del Ejército mexicano localizó a El Mencho en el municipio rural de Tapalpa, estado de Jalisco, según un comunicado oficial. Durante el enfrentamiento murieron ocho integrantes del CJNG y varios más resultaron gravemente heridos, entre ellos su máximo líder. Las autoridades informaron que falleció mientras era trasladado a Ciudad de México para recibir atención médica.
Cientos de narcobloqueos y obstrucciones de carreteras fueron reportados en 20 estados, incluidos Baja California, Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Tamaulipas, tras la muerte del capo. De acuerdo con las autoridades mexicanas, el operativo dejó 62 muertos —entre ellos 25 miembros de la Guardia Nacional— y 70 personas detenidas.
Durante la última década, bajo su mando, el CJNG derribó un helicóptero militar mexicano y perpetró un atentado contra Omar García Harfuch, antiguo jefe de la policía de Ciudad de México y hoy el principal responsable de la seguridad nacional. El Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía una recompensa de US$15 millones por información que condujera a su captura.
Aunque El Mencho ahora está afuera del juego, el CJNG seguirá operando.
¿Quién controlaba el CJNG y cómo opera?
Con El Mencho a la cabeza, el CJNG era una organización cuya estructura era más vertical que la de otros grupos criminales mexicanos. Los altos mandos que le reportaban directamente habrían participado, por ejemplo, en la negociación de una alianza con la facción de los “Chapitos” del Cartel de Sinaloa para enfrentar a un grupo rival conocido como la “Mayiza” en el estado de Sinaloa.
Aún así, el grupo mantiene una estructura tipo franquicia, con distintas facciones regionales semiautónomas que tejen alianzas con actores criminales locales para administrar economías ilícitas como la producción y el tráfico de drogas, la extorsión y el robo de combustible, entre otras.
Esta estrategia le permitió expandirse a casi todo el territorio mexicano y establecer sistemas propios de gobernanza criminal. El control territorial y social derivado de ese modelo facilitó su infiltración en la política local, el sistema judicial, las fuerzas de seguridad y sectores clave de la economía formal.
Como ha ocurrido con otras capturas o muertes de alto perfil, la ausencia de El Mencho difícilmente significará el fin del CJNG, que durante años operó con su líder en las sombras mientras evadía a las autoridades.
¿Qué viene ahora?
Por su tamaño y alcance territorial, el CJNG enfrenta un alto riesgo de fragmentación y de luchas internas por el poder, un escenario que podría traducirse en mayores niveles de violencia en varias regiones de México.
Por ahora, no está claro si El Mencho dejó definida una línea de sucesión.
Varios líderes regionales cuentan con el peso suficiente para intentar ocupar su lugar. Aunque no existe un heredero directo —su hijo cumple cadena perpetua en Estados Unidos por narcotráfico—, su hijastro, Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, aparece como uno de los posibles sucesores. Su madre, Rosalinda González Valencia, estuvo casada con El Mencho y desempeñó un papel clave en “Los Cuinis”, el principal brazo de lavado de dinero del CJNG, antes de su captura.
Otros mandos regionales concentran influencia sobre facciones estratégicas. Entre ellos se destacan Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, y Ricardo Ruiz Velasco, alias “Doble R”. Mientras Flores Silva habría participado en la negociación de la alianza con los Chapitos en Sinaloa, Ruiz Velasco lidera uno de los brazos armados de élite del CJNG en Jalisco, su bastión histórico.
También figura Heraclio Guerrero Martínez, alias “Tío Lako”, presunto responsable de una parte significativa de las operaciones del robo de combustible que controla el grupo. En Estados como Veracruz, el CJNG se consolidó como actor clave en este mercado, comercializando combustible robado e incluso exportándolo a Estados Unidos.
Por último, Gonzalo Mendoza Gaitán, alias “El Sapo”, ha sido señalado como uno de los principales coordinadores logísticos para la adquisición de precursores químicos procedentes de China, utilizados en la producción de drogas sintéticas como metanfetamina y fentanilo, actualmente la principal fuente de ingresos del grupo. Sin embargo, algunos medios locales informaron que “El Sapo” habría muerto durante el operativo contra El Mencho.
En el corto plazo, es probable que el CJNG experimente una disrupción operativa limitada. Pero, tras el reacomodo interno, todo apunta a que sus economías criminales continuarán funcionando con relativa normalidad —aunque bajo nuevos equilibrios de poder—.



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