La ocasión será particularmente especial para el jefe de la Iglesia católica, el papa Francisco, no solo porque se trata de una compatriota, sino porque Mama Antula es una de las figuras más veneradas por los jesuitas, la orden religiosa a la que pertenece Jorge Bergoglio.

Fue ella quien mantuvo las tradiciones jesuitas vivas en la región luego de que la orden fuera desterrada por el rey de España.

A pesar de que nació en una familia acomodada, Mama Antula pasó la mayor parte de su vida peregrinando, descalza, evangelizando y pidiendo limosna para fundar “casas de ejercicios”, lugares de retiro donde los jesuitas realizan los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola -el fundador de la obra- que consisten en oraciones, meditaciones y otras prácticas contemplativas.

Su obra más destacada fue la construcción de la Santa Casa de Ejercicios en la ciudad de Buenos Aires, que logró levantar enteramente con donaciones.

Fue habilitada en 1799, año en el que la ahora santa falleció, y aún se sigue utilizando, al día de hoy, para realizar retiros espirituales.

María Antonia de Paz y Figueroa pasó de ser una figura vilipendiada a convertirse en una persona de consulta para la alta sociedad y la dirigencia colonial, e incluso tuvo influencia en algunos de los próceres que luego lograrían la independencia de Argentina.

Curiosamente, Mama Antula también cumpliría otro rol importante en la vida espiritual de los argentinos, ya que fue quien introdujo al país el culto a San Cayetano, Patrono del pan y del trabajo, que hoy sigue siendo venerado por miles de fieles que todos los años peregrinan para rezarle.