El general de 89 años, heredero del poder de manos de Fidel Castro, dijo que tiene la satisfacción de retirarse como jefe del partido único y entregar el cargo a un grupo de dirigentes "llenos de pasión y espíritu antimperialista y sabedores de que representan la continuidad de la Revolución", reportó la estatal Agencia Cubana de Noticias.
"Creo fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo y la comprensión de mis compatriotas, y mientras viva estaré listo con el pie en el estribo para defender a la Patria, la Revolución y el socialismo", dijo en el discurso de apertura del VIII Congreso de los comunistas cubanos.
Sobre los necesarios cambios económicos, llamó a tener en cuenta los "límites" en las medidas de liberalización económica.
"Son estas cuestiones que no pueden prestarse a la confusión y mucho menos a la ingenuidad por parte de los cuadros de dirección y los militantes del Partido. Hay límites que no podemos rebasar, porque las consecuencias serían imprevisibles y conducirían a errores estratégicos y a la destrucción misma del socialismo, y por ende, de la soberanía e independencia nacional". subrayó.



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