Este fenómeno, que pone a prueba la infraestructura energética del país, es un claro indicativo de cómo el clima puede influir directamente en nuestras necesidades básicas.
Este último récord, registrado casi a las 14:00 del lunes, marcó 4.744 MW en el Sistema Interconectado Nacional (SIN), superando los 4.585 MW del pasado viernes. Es importante señalar que todos estos picos de consumo se han dado en los últimos dos meses, evidenciando un incremento significativo en comparación con el mismo periodo del año pasado.
¿Qué significa este aumento en términos prácticos? La demanda de energía eléctrica es un barómetro de la actividad y necesidades de una sociedad. En este caso, el uso intensivo de acondicionadores de aire y otros aparatos eléctricos para mitigar el efecto del calor está impulsando esta demanda sin precedentes.
La ANDE ha informado que el aporte energético proviene principalmente de las centrales hidroeléctricas de Itaipú, Yacyretá y Acaray. Sin embargo, el desafío es mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda, especialmente en momentos de picos de consumo como los que estamos experimentando.
Este fenómeno no es aislado. El cambio climático está generando condiciones meteorológicas extremas en varias partes del mundo, y Paraguay no es la excepción. La gestión eficiente de los recursos energéticos y la inversión en infraestructura sostenible son claves para enfrentar estos desafíos.



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