Así mismo, el Dr. Aguilar también detalló que es muy difícil valorar si los integrantes médicos del cuerpo técnico de la Selección paraguaya pudieron darse cuenta de la realidad de la lesión al momento de producirse el forcejeo que la provocó, ya que estos no pasan de tener la misma visión que cualquier otro espectador del partido desde su lugar. La única excepción en el que esto podría ocurrir, señaló, sería en el caso de un choque de cabeza que cause una visible desorientación de un jugador.
Agregó que, en el caso de lesiones como la Robert Morales, el hecho de ocupar una posición en la cancha que exija su pivoteo (girar sobre su propio eje) hace que sea imposible que pueda jugar con los ligamentos rotos. Un caso distinto sería el de los defensores centrales, que al tener la cancha de frente durante gran parte de los partidos, jugar con ligamentos rotos representaría un riesgo menor, citando el caso de Juan Daniel Cáceres, quien habría jugado bajo esta condición. No obstante, Aguilar insistió en que en cualquier caso, disputar un encuentro así es riesgoso.



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