La Itaipú Binacional realiza un concurso para incorporar a 220 personas en su plantel de trabajadores por vía del Proceso Selectivo Externo (PSE). Esta cifra representa el 40% del total de empleados que forman parte de la central hidroeléctrica. Lo que comenzó como una buena iniciativa para dar trabajo a la ciudadanía, terminó siendo blanco de muchos cuestionamientos por el aparente direccionamiento que se estaría efectuando, ya que los requisitos para ciertos cargos coinciden a la perfección con los conocimientos y formaciones de algunas personas ligadas a la entidad y a sus autoridades.
Además de los dudosos requisitos de los cargos en concurso, aparentemente preparados para los amigos de la casa, se suma que el Reglamento General de Proceso Selectivo Externo de Recursos Humanos fue modificado por la Itaipú el 28 de febrero de 2023.
En el nuevo reglamento se eliminó la posibilidad de que aprendices o pasantes de Itaipú puedan participar del proceso de selección, como así también a los empleados de la entidad que pretendían concursar a un cargo que implique cambio de carrera.
Lo trascendental de esta disposición indebidamente eliminada, era dar cumplimiento a lo previsto en el Plan de Carrera y Remuneración por Competencias – PCR, el cual fue aprobado en 2013 y está vigente para los empleados de carrera de la Itaipú desde el 2014. Allí se establece que el cambio de carrera de un empleado solo es posible mediante un Proceso Selectivo Externo.
El objetivo por detrás de esta maniobra de eliminación de la norma sería tratar de forzar que algunos empleados con “padrinos” accedan indebidamente a un cambio de carrera (por ejemplo pasar de Asistente Administrativo a algún cargo de Profesional Universitario) sin participar del Proceso Selectivo Externo como exige el Plan de Carrera. Para este efecto, a finales del 2022, de manera unilateral el director paraguayo de Itaipú modificó este Plan para que los empleados profesionales encuadrados en los niveles de soporte puedan pasar a ocupar otros cargos, sin contar con el acuerdo del lado brasileño, tal como estipulaba la norma.
Otra modificación hecha para este concurso de Itaipú fue que prácticamente quede sin efecto el puntaje mínimo de 70 puntos de 100 del examen de conocimiento, para ser habilitado a la siguiente etapa del proceso selectivo. Se dispuso que si ninguno llega al mínimo, se considerarán los tres mejores puntuados. Con esta alteración, si los mejores puntajes fueran 30, 35 y 40 puntos, que representan un aplazo en la universidad, de igual manera estos postulantes podrán pasar a la siguiente fase de la evaluación.
Malestar en el Gobierno electo
A raíz de los cuestionamientos que existen por la aparente cocinada en Itaipú, habría un malestar en el Gobierno electo, ya que, según trascendió, las autoridades que asumirán en agosto próximo hicieron reclamos a las actuales, pero estas se negaron a rever el proceso cuyo principal articulador es el cuestionado director de Responsabilidad Social Empresarial de Itaipú, Gerardo Soria.
Mientras el concurso se realiza en Paraguay bajo hermetismo, excusándose en la binacionalidad de la institución, en el lado brasileño se acostumbra a hacer los exámenes a nivel federal, con amplia competencia, mostrando las etapas del proceso y los puntajes de los postulantes.
Ante esto, el nuevo equipo electo debe sentarse a trabajar de manera urgente para evitar que se aseste un último golpe, y el Gobierno saliente debe tener cordura y frenar este festival de cargos aparentemente a la medida.



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