La investigación se inició luego de que una de las víctimas lograra comunicarse telefónicamente con su madre, quien se encontraba en Paraguay, y le relatara la situación que estaba atravesando. La denuncia fue puesta en conocimiento de las autoridades y permitió activar una investigación coordinada entre ambos países para localizar a las jóvenes y determinar el funcionamiento de la presunta organización.

Las pesquisas se extendieron durante casi cinco meses y estuvieron a cargo de una unidad especializada de la Policía peruana en la lucha contra la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes. Durante los procedimientos fueron encontrados teléfonos celulares, dinero en efectivo, libretas con anotaciones y otros elementos, que serán incorporados a las diligencias para determinar responsabilidades y establecer el rol de las personas involucradas.

Tras el rescate, las dos jóvenes quedaron bajo protección del Ministerio Público peruano, mientras continúan las investigaciones. Las autoridades buscan ahora determinar cómo fueron captadas, trasladadas y sometidas a la presunta explotación, además de identificar a todos los integrantes de la red que estaría detrás de la operación.