Resultó víctima, Bernardo Leiva Barrientos (45), residente del barrio San Antonio, quien se encontraba trabajando en su puesto, sentado en una silla, cuando los dos delincuentes se acercaron a él simulando ser clientes. Uno de los asaltantes le preguntó por el cambio, y de manera repentina sacó un arma de fuego exigiéndole la entrega de su cartera que contenía unos G. 35 millones en varias monedas, como ser, reales, dólares, pesos argentinos y guaraníes. Tras lograr su objetico los bandidos se dieron a la fuga nuevamente a pie, dirigiéndose hacia el barrio San Rafael, y llamativamente nadie los persiguió.
CON PERMISO
Los propios trabajadores creen que los bandidos tuvieron el permiso de la Policía para perpetrar el osado golpe, de lo contrario sería casi imposible concretar el hecho, teniendo en cuenta que esa zona siempre está custodiada por agentes policiales, pero llamativamente, justo ese día no había ninguno cerca. La víctima radicó su denuncia ante la comisaría 1ª del barrio San Agustín, quienes convocaron a sus pares de Investigaciones para las pesquisas correspondientes.



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