El hecho ocurrió entre las 20:00 y 21:30, mientras la víctima participaba de un evento dentro del hotel. En ese lapso, desconocidos se llevaron el vehículo sin obstáculos visibles, en un predio que debería contar con controles, vigilancia y registro de movimientos.
La Policía activó un operativo de búsqueda tras la denuncia, pero hasta el momento no hay resultados. El rodado contaba con GPS, lo que incrementa la presión sobre la eficacia del rastreo.
El caso golpea la imagen de seguridad que estos complejos buscan proyectar. Cuando ni siquiera un entorno “lujoso” ofrece garantías básicas, la responsabilidad ya no puede limitarse a los delincuentes: también alcanza a quienes administran espacios donde el control parece más simbólico que real



COMENTARIOS