A quienes multiplican municipios inviables como el diputado pedrojuanino Juancho Acosta, ignorando la ley, les tiene sin cuidado que existan ciertos requisitos mínimos para su creación, tal como ocurre cuando otorgan pensiones graciables ignorando la N° 4027/10, que regula su concesión y aumento.
A lo que apuntan es a que también los caciques de las colonias o compañías echen mano al impuesto inmobiliario, así como a los royalties y a los recursos de Fonacide.
Aunque no estén de más, el salario del intendente y las dietas de los concejales serían lo de menos, lo mismo que la instalación de la clientela local en el presupuesto.
Los nuevos municipios pueden servir incluso de centros de operaciones del narcotráfico, una actividad a la que el diputado Freddy D’Ecclesiis (ANR), coautor de tres proyectos de ley al respecto, fue vinculado hace cinco años por una comisión senatorial. Propagar focos de corrupción no es la mejor manera de combatirla, sino de crear “zonas liberadas” para el crimen organizado y dificultar las tareas respectivas del Ministerio Público y de la Contraloría General de la República.



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