Las unidades rusas de las organizaciones, entre las que se encontraba también la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, “fueron excluidas debido al descubrimiento de violaciones de la legislación vigente de la Federación Rusa”, según el comunicado.
El Gobierno ruso también cerró las oficinas locales de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, la Fundación Friedrich Ebert, la Fundación Aga Khan, la Asociación Wspolnota Polska y otras organizaciones.
En consecuencia, Human Rights Watch aseguró que la decisión del Kremlin es una prueba más de que a Putin “no le sirven los hechos relativos a la protección de los civiles en Ucrania”.
“HRW lleva trabajando en Rusia desde la época soviética, cuando era un estado totalitario cerrado. Encontramos formas de documentar los abusos de los derechos humanos entonces, y lo haremos en el futuro”, sostuvo el organismo en un comunicado.
Vía: Infobae



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