La ruta que debería ser el nexo seguro y eficiente entre las dinámicas ciudades de Capitán Bado y Pedro Juan Caballero se ha transformado en un peligro constante, donde los accidentes son una dolorosa y repetitiva escena cotidiana.
El hartazgo de los habitantes de Capitán Bado es palpable y justificado. Cada trayecto hacia Pedro Juan Caballero se ha convertido en una arriesgada travesía, esquivando una interminable sucesión de baches y cráteres, producto de la alarmante falta de mantenimiento. Esta situación no solo pone en riesgo la integridad de los vehículos, sino, lo que es más grave, la vida de las personas que transitan por ella. La indignación se acrecienta al recordar las promesas electorales que, con una conveniente amnesia post-comicios, son olvidadas por aquellos políticos que juraron velar por el bienestar de la comunidad.
Resulta una amarga ironía observar cómo las mismas autoridades que ignoran el estado deplorable de esta vital vía, disfrutan de las impecables carreteras asfaltadas del vecino Brasil cuando visitan Capitán Bado. Un claro ejemplo de la desconexión entre la realidad que sufren los pobladores y la indiferencia de sus gobernantes, evidenciando que, para ellos, "ojos que no ven, corazón que no siente". Esta distancia entre la necesidad apremiante de la comunidad y la pasividad de sus líderes es sencillamente inaceptable.
Desde esta plataforma digital, nos hacemos eco del clamor de los ciudadanos de Capitán Bado. Exigimos una solución inmediata y efectiva a esta problemática que no admite más dilaciones. La denominada «ruta de la soberanía» continúa siendo una promesa incumplida, carcomiendo la confianza de una población que ha sido testigo de demasiadas palabras y escasas acciones concretas. La fotografía que ilustra esta nota es un testimonio elocuente: un vehículo averiado, víctima de una de las tantas "santas" que peligrosamente adornan el camino. La ausencia de señalización adecuada para alertar a los conductores constituye una negligencia que roza lo criminal. ¿Cuántos accidentes más, cuántos heridos, cuántas vidas truncadas serán necesarias para que las autoridades decidan tomar cartas en el asunto?.
La paciencia de la comunidad se agota. Los habitantes de Capitán Bado no merecen seguir transitando por una ruta que parece haber sido olvidada en el tiempo. Hacemos un llamado urgente y enérgico a la Gobernación y al MOPC: depongan la indiferencia y actúen con la responsabilidad que sus cargos les exigen. La vida y el bienestar de los ciudadanos no pueden seguir siendo moneda de cambio en un ciclo interminable de promesas rotas. Es hora de que la «ruta de la soberanía» deje de ser un mero eslogan vacío y se convierta, por fin, en una realidad tangible y segura para todos.
Fuente: Expresión Digital



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