Se trata de la sociedad ms antigua de la que se tenga registro arqueolgico en Amrica, un sitio que desde hace casi tres dcadas es resguardado por Ruth Shady.

La arqueloga de 74 aos y su equipo han localizado 25 asentamientos de esa civilizacin que perdur por un milenio y que, segn los hallazgos realizados, mostr habilidades y conocimientos sorprendentes.

"Hay edificios con una arquitectura que ha perdurado por milenios en una zona ssmica", explica a BBC Mundo la experta, nombrada en 2020 como una de las 100 Mujeres ms inspiradoras de la BBC.

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"Han venido ingenieros estructurales de Japn que me dijeron que van a aplicar conocimientos de Caral en las nuevas construcciones de su pas. Es un conocimiento bien impresionante", aade.

Pero los espacios arqueolgicos de gran valor, ubicados al norte de Lima (la capital de Per), ahora enfrentan la amenaza de la invasin de terrenos protegidos.

Y adems, Shady y sus colaboradores han denunciado amenazas de muerte.

"Llamaron al abogado [del espacio arqueolgico] para asustarlo. Le dijeron que si segua haciendo la defensa como yo le indicaba, lo iban a matar. Igual que a m. Que nos iban a dejar cinco metros bajo el suelo", denuncia la arqueloga.

La zona arqueolgica de Caral

Desde entonces la Polica Nacional de Per tom algunas medidas de proteccin, pero Shady explica que lo que est en juego no solo es su seguridad personal, sino los vestigios mismos catalogados en 2009 por la Unesco como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

El conflicto por la tierra

Los 25 asentamientos milenarios de la civilizacin de Caral -ciudades, pueblos y aldeas- se encuentran en los valles de Supe y Huaura, al norte de Lima.

Los vestigios se encuentran en terrenos ridos, pero rodeados de cauces de ros que favorecen las actividades agrcolas, as como la explotacin de minerales.

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En la dcada de 1970, una reforma agraria en Per reparti la tierra de grandes hacendados entre los jornaleros, lo cual benefici a una poblacin migrante que se asent en los alrededores, pero que no senta como suya la riqueza arqueolgica que les rodeaba.

Una vista area de Caral, en Per

"Siempre contestaban con mucho desprecio. Entonces empezamos a transmitirles esa informacin histrica, los contratbamos para trabajar en los lugares de investigaciones, los formamos en los trabajos que se realizan. Y poco a poco vemos que ellos ya se consideran caralinos", explica Shady.

El problema, seala, vino cuando tiempo despus lleg ms gente a la zona de los valles esperando recibir tierras. Y solo haba terrenos, con propietarios ya establecidos, y la zona arqueolgica.

"Ellos tienen en la mente que se pueden apropiar de las tierras arqueolgicas que nunca se haban tocado, ni siquiera por los viejos hacendados", explica Shady.

Este ao la situacin se agrav, pues la pandemia de covid-19 limit an ms la pequea vigilancia de la polica local y nacional: "Se han aprovechado para invadir varios sitios, meter maquinaria, porque se dieron cuenta de que no haba autoridad", dice la experta, quien es jefa de la zona arqueolgica.

Desde hace unas semanas, entonces, llegaron las amenazas.

Precio exponencial

Adems del propio valor agrcola que ya tena la tierra, desde que la zona arqueolgica de Caral ha adquirido importancia mundial, con la declaratoria de la Unesco, vender los terrenos ha sido un nuevo objetivo de algunos en la regin.

En especial tres familias han sido las que han intentado posesionarse hectrea por hectrea, gradualmente, de los terrenos que estn bajo resguardo arqueolgico, denuncia Shady.

Una vista area de Caral, en Per

Detrs est un lucrativo negocio, pues terrenos que antes costaban $us 5.000 por hectrea, en la actualidad han sido vendidos al menos en Sus $38.000. Y cortar ese tipo de intereses con denuncias ante los tribunales ha desatado las amenazas.

"La polica de Supe nos deca que no tenan suficiente personal y que no era su prioridad la proteccin del patrimonio arqueolgico. Inmediatamente vinieron las amenazas. Sobre todo es una familia", explica la arqueloga.

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"Lo que les interesa es asentar la invasin y luego van extendindose. Dicen 'yo entro ac, nadie me ha sacado, puedo seguir avanzando'. Pero este es un valle de los inicios de la civilizacin", aade.

Lo que est en juego

El Ministerio del Interior y la Polica Nacional de Per (PNP) informaron a BBC Mundo que tuvieron conocimiento de que la arqueloga solicit proteccin personal.

En el caso de la PNP, hubo dos denuncias, pero en ninguna hubo alguna notificacin sobre amenazas, segn la institucin: "Solicit resguardo policial, el cual fue brindado por efectivos de la Polica Nacional del Per en su debida oportunidad, sin registrarse novedad alguna".

Una vista area de Caral, en Per

Unos 50 policas han sido enviados a la ciudad de Barranca, adems de que hay un guardia por el da y otro por la noche resguardando la zona.

Pero Shady explica que la situacin lleg hace un tiempo a tal punto que hubo que tapiar la cabaa en medio del solitario valle donde se ubica el espacio arqueolgico

"En mi dormitorio pona tablas en las ventanas para que no me viesen desde afuera y pudieran dispararme. Pero no poda dormir con tranquilidad", dice la arqueloga, quien por proteccin personal y debido a la pandemia ha permanecido fuera del sitio desde hace varias semanas.

Ruth Shady

Para ella, no solo ha estado en juego su integridad y la de sus colaboradores, sino tambin los espacios que han perdurado por milenios y que pueden sucumbir ante la maquinaria pesada que ha sido introducida ilegalmente.

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"Lo que ha pasado a m me ha afectado muchsimo. Porque no es posible que no haya suficiente inters por la proteccin del patrimonio", dice Shady.

"Me he sentido bastante estresada, decepcionada, pero me he recuperado al ver que he contado con ayuda de la prensa que ha motivado a las autoridades. No en la medida que quisiramos, pero algo s se est haciendo ya".